jueves, 25 de diciembre de 2008

tan-sentidos

Existe la siguiente propuesta: “intentar una explicación”,
mirar la propuesta es válida, ejecutarla no se sabe si posible.
El verano tampoco ayuda, viene cargado de calores soporíferos
y pestes familiares.
Él intenta seguir la propuesta, al pie de la letra y habla sobre lo amoral y lo moral.
Tedio oportuno o inoportuno que nos invade uno a uno tras sus palabras,
tan roídas por sus dientes marchitos, por su lugar tomado desde tiempos inmemorables.
No hay sitio para risas en este juego imbécil, quien tome la palabra se la beberá de un sorbo,
y que espere lo que espere; allí estará para siempre.
Álvaro de Campos mira su tabaquería, sabe que la consigna es idiota; cómo no saberlo,
Olvídanse ya tan pronto. Pregúntome ¿Por qué? Y la respuesta puede llegar a ser tan absurda como la pregunta.

Resta proveernos de todo nuestro armazón de vivir y contemplarnos en nuestra desnudez, solo para mostrar nuestras ropas ya tan descoloridas. Qué ironía, tan absurdamente descoloridas que ni de ropa sirven más que para lo que fueron creadas, y entonces para qué ropa y no pieles recortadas sin más.

Que no quede más que un continuo rozarse ¿Será oportuno? ¿Seremos oportunos?
¿Y qué si se elimina la consigna?
Eliminando una causalidad, dentro de esta cuestión tan poco favorable; llegaríamos a un corpus completamente acausal y al final de cuentas correremos, en busca de aquello, en vista de la niña y sus chocolates y su envoltorio plateado, sin más. Bajaremos por tantas ventanas como las que tantos otros bajaron.

Finalmente nos podrá abordar aquello que creemos que amamos, qué más, sí, aquello por lo que nuestro adorable Don cervantino corría; el afán de ser algo que existe porque así son las cosas, y existen en relación a las cosas que lo rodean, en un momento el lugar se transfigura, rómpense todas las prioridades, toda punta que brilla como único faro; la transformación es la de un concierto de luces, sin más partitura que la que la propia armonía resuelve, tonal, a-tonal, mezclada. Será qué esta bestialidad es posible, pregúntanse, pregúntanse...

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